Por una justicia más humana, con acento inconfundible de mujer.

Tribunal Supremo Popular
0
María Caridad Bertot Yero, magistrada del Tribunal Supremo Popular

El 24 de febrero de 1983, mientras Cuba celebraba una fecha patriótica, la joven María Caridad Bertot Yero juraba como jueza sin saber muy bien lo que eso significaba. No era vocación lo que la llevaba hasta el Tribunal Municipal Popular de El Cerro, sino una asignación de servicio social. "Nunca imaginé que recién graduada podía desempeñar esa función", confiesa hoy, con la perspectiva que otorgan más de cuatro décadas dedicadas a los tribunales.

Lo que encontró al otro lado de la toga estaba lejos de cualquier idealismo. El tribunal del Cerro atravesaba una crisis silenciosa: los jueces de experiencia habían cesado en sus mandatos o habían sido trasladados con urgencia al Tribunal Provincial. Ella y otra graduada quedaron prácticamente solas, sin un profesional experimentado a quien consultar. Las instalaciones, además, evidenciaban un marcado deterioro.

"Francamente impactante", define así aquel comienzo. Sin embargo, la vida se empeñó en demostrarle que la justicia no solo se construye desde los códigos, sino también desde la sabiduría popular. Fueron los jueces legos —hombres y mujeres con años de práctica, pero sin título universitario— quienes les enseñaron el oficio. "Ellos nos instruyeron sobre cómo actuar durante la celebración de los juicios", recuerda con gratitud.

Aquel aprendizaje empírico contrasta con la formación que reciben los jueces hoy. Bertot Yero valora positivamente los cambios introducidos, especialmente la creación de la Escuela de Formación Judicial. "Hoy se prepara al egresado en las cuestiones prácticas primero, y se amplían constantemente sus conocimientos teóricos", explica. Aunque advierte que no se debe desdeñar la importancia de la solemnidad y la prestancia de las sedes judiciales actuales, reconoce que estos elementos han contribuido a generar una mayor comprensión de la labor jurisdiccional desde los primeros pasos.

Pero si algo marcó su aprendizaje sobre el terreno, fue el día en que tuvo que enfrentarse a su primera vista de peligrosidad. "No tenía idea de cómo era su celebración", admite. Acostumbrada a resolver casos donde ya existía una infracción penal, el concepto de peligrosidad se le escapaba. La situación rozaba lo inverosímil: en la sede judicial no había teléfono. Desde la vivienda vecina, su colega Isabel Vidal recibía notas escritas a mano con las dudas que surgían durante la audiencia y corría a consultar por teléfono a Graciela Prieto, presidenta del Tribunal Provincial.

"De esa forma tan atípica se efectuó aquel acto judicial", sonríe hoy, aunque entonces la angustia debió ser mayúscula. Aquella anécdota, casi cómica en la distancia, revela la fibra de quienes construyeron el sistema judicial cubano en aquella época.

A pesar de las dificultades, Bertot Yero encontró muy pronto lo que la mantendría atada para siempre a la judicatura: la posibilidad de escuchar dos posiciones antagónicas y, desde el Derecho, construir una solución. "Eso es lo que siempre me ha fascinado de esta labor", confiesa. "La toma de una decisión en la que se expresa la justicia conforme al derecho, con el juez como su principal intermediario".

Su concepción del oficio bebe de fuentes clásicas y populares. Cita a Calamandrei —"los jueces deben ser ejemplo de virtud"— y también el refrán castizo: "para ser buen juez es necesario ser buena persona; si sabe derecho, tanto mejor". A esos valores esenciales de moralidad, honorabilidad y buen trato, ella añade los pilares técnicos: independencia, imparcialidad y competencia.

En el plano personal, la magistrada no elude una verdad incómoda: "No es medible en cantidad los sacrificios que conlleva, sobre todo para la mujer, el ejercicio de esta actividad". Con una sinceridad que desarma, describe la ecuación imposible que han enfrentado tantas juristas: el trabajo consume todo el tiempo, los términos legales no esperan, y las consecuencias recaen sobre la atención a hijos, esposos, padres y a una misma.

"Solo con el apoyo y la comprensión de la familia se puede salir adelante, pero el costo es elevado", enfatiza. Sus palabras resuenan como un reconocimiento a tantas mujeres que, como ella, han debido "hilvanarlo todo" para sostener la balanza de la justicia sin que se desmorone la vida doméstica.

A las jóvenes que hoy se asoman a la judicatura, Bertot Yero les pide dedicación al estudio, pero también algo más profundo: "No se trata de ser jueces de Código y Ley, sino jueces que interpreten el Derecho, que utilicen el razonamiento lógico y la fundamentación en la resolución de los asuntos".

Su mensaje apuesta por una justicia más humana, que dialogue con la realidad y no se limite a la aplicación mecánica de la norma. Una justicia que, en sus palabras, responda a la aspiración de la sociedad de ser mejor.

En un ámbito tradicionalmente adverso para las mujeres, la trayectoria de María Caridad Bertot Yero demuestra que el acento femenino no solo es posible en la judicatura, sino necesario. Su historia —la de quienes empezaron sin referentes, consultando por teléfono desde casa vecina— es el cimiento sobre el que se sostiene hoy una justicia que, poco a poco, se vuelve más humana.

Porque si algo ha quedado claro en estas cuatro décadas es que la justicia judicial tiene, inconfundiblemente, voz y tacto de mujer.

#8DeMarzo

Compartir:

Deje su comentario

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.

Más relevantes

Tribunal Supremo Popular

Hoy, en el Memorial José Martí, con la presencia de la dirección del país, se celebró el acto de...

Oscar Manuel Silvera Martínez

Discurso del Acto de...

Más visitadas

83 658 visitas

La Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo...

22 593 visitas

Los proyectos de leyes: Ley de los tribunales de justicia, el Código de procesos, la Ley del proceso administrativo y la Ley...

14 719 visitas

Nuestro Sitio Web pone a disposición de los lectores todos los números de la Gaceta Oficial de la República de Cuba que...

Más comentadas

9 comentarios

Este 2 de marzo, hace 124 años, se promulgó la Enmienda Platt, una imposición injerencista de...

8 comentarios

Los proyectos de leyes: Ley de los tribunales de justicia, el Código de procesos, la Ley del proceso administrativo y la Ley...

7 comentarios

Es tanta la pasión que siente por la superación, por el conocimiento y por todo lo que encarna la utilidad de esas virtudes,...