Una mujer dedicada a la justicia y la ciencia

Yuniel Alzamora Amaro
7
Foto: Ingrid Lobaina Ruiz
entrevista
sistema de tribunales
FMC
aniversario

Es tanta la pasión que siente por la superación, por el conocimiento y por todo lo que encarna la utilidad de esas virtudes, que decidió, por sí sola, comenzar hablando de su quehacer en el Tribunal Supremo Popular (TSP), es ahí cuando entendí, como entrevistador, que ella tiene entre sus metas la de "poner la ciencia en lengua diaria", como decía José Martí. Pero de este tema conversaremos más adelante, pues la Doctora Rufina de la Caridad Hernández Rodríguez, magistrada y Jefa de la Unidad de Desarrollo e Innovación del TSP, nos tiene muchas historias que contar.

Ella es natural de Artemisa, tierra rebelde, próspera, de fértiles campos y una rica historia revolucionaria. Pero, ¿dónde vivió Rufina en su infancia?

Yo soy de origen campesino. Nací en una finca donde debía caminar 2 km y medio para ir a una escuela primaria cuyo nombre era Federico Engels, ubicada en Pueblo Nuevo, una comunidad de Artemisa. Cada día me ponía unas botas para poder pasar por el camino que me conducía hacia mi escuelita y siempre las dejaba al lado de una planta de jazmín blanco que estaba a la entrada de mi casa. Allí me ponía mis colegiales junto a unas medias que me tejían mis tías. En casa no tenía luz eléctrica, pero cuando nos la pusieron yo estaba en cuarto grado y eso trajo un gran cambio en mi vida.

¿Ese cambio doctora, tiene que ver con su amor por el Derecho?

Sí, precisamente en la escuelita primaria que te comentaba solo se estudiaba hasta 4to grado, después tuve que becarme en un internado que se llamaba Héroes del Moncada. Cuando la luz eléctrica llegó, yo estaba estudiando allí y tenía solamente nueve años. En la televisión recuerdo siempre un programa que se llamaba “El pueblo y sus leyes”, donde se representaban juicios. En él había una mujer que hacía de fiscal y yo siempre admiré el fervor revolucionario con el cual defendía las leyes. Y desde ahí supe que yo quería ser fiscal. Pero, además, debo confesarte que admiro el teatro, me considero una artista frustrada. Para mí es fácil asumir un personaje y creo que fue eso lo que me llevó a querer ser fiscal, porque literalmente, me enamoré de ese personaje que defendía tanto a la Revolución.

Pero, en aquel entonces, como ahora, la carrera de Derecho exigía muchos requisitos. ¿Cómo accedió a ella?

No sé si ha sido por algún don natural, pero desde que comencé mi vida estudiantil siempre tuve responsabilidades, identificándome mucho con todo lo que tenía que ver con mi país. Cuando llegué al preuniversitario existía un proceso de estímulo a los vanguardias nacionales, que consistía en poder elegir la carrera que desearan. Yo logré esa condición y, por lo tanto, no tuve que someterme a un escalafón en la escuela Batalla Molino de Rey, donde, además, fui los tres años presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media. Solicité la licenciatura en Derecho y llegué a la Facultad y, en el primer año, fui seleccionada como ideológica del Comité de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y al año siguiente pasé a secretaria general de dicha organización, hasta fines de cuarto año. En ese momento, nos hicieron el proceso especial a todos los que queríamos ser jueces o fiscales, y yo había hecho mi tesis de grado vinculada a la Fiscalía, sobre el delito de malversación. Con ella, obtuve la máxima calificación, me gradué de lo que, años atrás, había soñado.

Comienza entonces su la vida laboral. ¿Qué nuevos retos le trajo este paso?

Cuando me gradué fui ubicada en la Fiscalía Municipal de Bauta, y más tarde, después de una evaluación excepcional, me nombraron Fiscal Jefa del municipio de Alquízar, función que cumplí por cinco años. En ese territorio fui, además, miembro del Comité Municipal de la UJC y fue en esos años donde se me realizó el proceso de ingreso a las filas del Partido Comunistas de Cuba (PCC). Fueron tiempos de mucha consagración y dedicación. De ahí pasé a ser fiscal provincial. En 1990 me dan un curso a Rusia por seis meses. Recuerdo que me fui con dos meses de embarazo de mi hija. Cuando regresé ejercí como fiscal supervisora en pleno Período especial, pero aun así me seleccionaron en los años 91, 93 y 94 como vanguardia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Administración Pública.  Más adelante fui nombrada vicefiscal provincial de la antigua provincia de La Habana y, además, era la presidenta de la Unión Nacional de Juristas (UNJC) en la capital, integraba el secretariado provincial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y era profesora de la Universidad de La Habana (UH) y de la Universidad Agraria de La Habana.

¿Cómo entonces llegó a los tribunales populares?

Yo me fui de la fiscalía por voluntad propia y así llegué a esta gran familia, como juez suplente permanente en la materia penal. Fui ubicada en la antigua Sala 3ra de lo Penal que radicaba en el municipio de Artemisa. Allí estuve un año, luego pasé al tribunal provincial popular (TPP) y me ubicaron en la Sala de lo Económico y después en la de lo Civil. Pero, un buen día, el Consejo de Gobierno del TSP me notifica la propuesta de asumir la presidencia del TPP de La Habana. Labor que acepté con suma responsabilidad y compromiso, porque siempre me he propuesto metas en mi vida de hacer las cosas mejor.

¿Qué aprendió Rufina desde la posición de jueza?

Aprendí que siendo juez podía materializar mejor mis ansias de conocimientos, porque me veía obligada a ser superior profesionalmente. Cuando eres juez tienes el reto de presidir un tribunal, lo que trae consigo la responsabilidad de determinar cuál de las dos partes tiene la verdad en sus manos. Por ello, nunca me siento en un estrado sin tener pleno dominio del proceso que se está conociendo.

¿Cómo fueron sus años como presidenta del TPP de la antigua provincia La Habana, que poseía diecinueve municipios?

Fue un momento muy difícil, te decía que era pleno Período especial. Salía desde el extremo occidental de la provincia al resto de La Habana, muchas veces dormía en mi oficina por la reducción de combustible que había en ese entonces. Allí contribuí a la formación de un colectivo entusiasta, integrado en su mayoría por mujeres que demostraban capacidad, independencia, mujeres con alas. Juntos todos, hacíamos muchas actividades, festivales de la cultura, cumpleaños colectivos, etc. Fueron tiempos de mucho sacrificio, pero que me regalaron compañeros inolvidables, que hoy siguen ahí.

En el año 2010 llegaste al TSP con una nueva misión. Cuéntanos al respecto.

Llegué aquí con la misión de constituir y dirigir la Dirección de Formación y Desarrollo, junto al Centro Nacional de Documentación e Información Judicial (CENDIJ) y a la Escuela de Formación Judicial. Por suerte nuestra, contamos con un presidente que permanentemente se preocupa por la superación de nuestros profesionales del Derecho, por lo que siempre está presto a la aceptación de ideas transformadoras.  

Usted me decía que la superación no ocupa lugar en la persona, debido a que es el único patrimonio que es enteramente de uno. ¿Cómo Rufina se ha ido superando a lo largo de estos años?

La superación me apasiona y le dedico mucho tiempo. Estando en el Sistema de Tribunales hice la Maestría en Criminología y después en Derecho Público. Esta última otorgada por la Universidad de Valencia. Posteriormente, en 2017, me hice Doctora en Ciencias Jurídicas, esto me motivó más y la tesis doctoral fue Premio de la Academia de Ciencias.

Conocemos que su experiencia en la UNJC también le aportó mucho a su superación profesional.

Yo fui presidenta de esta organización en la antigua provincia de La Habana por más de 15 años y, me desempeño como vicepresidenta de la Sociedad de Ciencias Penales de la UNJC. A ella le debo parte de mi superación como bien decías. Fueron también años de mucho trabajo, de ahí nace el vínculo con el secretariado nacional de la FMC, participando en varios de sus congresos hasta llegar a la responsabilidad que tengo hoy en esta organización.

Vayamos ahora hasta su hogar, pues sé que ahí habitan sus mayores tesoros personales.

Ahí están mi hija y mi nieto. Nunca quise que mi hija tuviese limitaciones. Mi fortaleza de carácter se la debo a mi padre, y la parte sentimental, a mi mamá, que era la persona de mejores sentimientos que he conocido en mi vida y de la cual vivo orgullosa. Aprendí a manejar a los 40 años, no sabía nadar, ni bailar y todas esas cosas quise que mi hija las aprendiera. Ella, de pequeña, se quedaba con su papá en la casa mientras yo dormía en mi oficina. Por suerte, fue siempre muy sociable y responsable. Siempre digo que, si la hubiese querido pintar en un papel a mi gusto, jamás la hubiera hecho tan perfecta como ya lo es. Con ella me siento realizada, estudió Relaciones Internacionales y eso, gracias a que siempre le puse metas. Recuerdo que cuando se decidió por esa carrera, tenía que ir un año para Guantánamo y varias personas me criticaron esa decisión, pero eso nos preparó para ahora que la he visto poco, porque está cumpliendo misión. 

Sin duda, usted ha tenido una vida cargada, fundamentalmente de personas que aprendieron a quererla, a apoyarla, a estar a su lado y todo gracias a ese gran corazón que posee. ¿A quiénes entonces agradecer?

Primero que todo a la Revolución, a mis padres que me acompañaron en esas garantías que me ofreció. Después a la familia que constituí, a mi esposo, que nunca me impuso límites en mi vida profesional. Y después, cuando nace mi hija veo mi obra multiplicada hasta que llegó mi nieto, nacido en mi casa y que cuando cumplió un año, se fue junto a su mamá y ahora regresa con cuatro años.

Pero la emoción se apodera de Rufina y entonces nos demuestra con sus palabras esa vida de utopías y realidades que ha tejido, esos sueños cumplidos, esa lucha incansable por la justicia, por defender y expandir sus convicciones revolucionarias, sus ansias inagotables de superación, su admiración por Fidel, nuestro «brillante timonel que en medio de la tormenta sabe enderezar la proa hacia la luz», como le llamara Vilma. De Rufina tendremos siempre sus ideas con ciencia, su divisa indestructible de que la mujer cubana es el mayor tesoro de la Revolución.

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Comentarios

Jue, 06/08/2020 - 14:34
Juanita Martinez

Hermoso reportaje. A Rufina la admiramos muchísimo todos los Juristas que la conocemos, pero he de confesar que después de conocerla más, a través de estas líneas, se me ha convertido en un ejemplo a seguir, tarea difícil, pero motivadora.
Gracias Rufina por tanta entrega, especialmente a la UNJC

Jue, 06/08/2020 - 15:21
Edel

Realmente es un ejemplo de mujer q atesora en sí todos los buenos valores q nos podamos imaginar. Su modestia y humildad extrema le impiden reconocerse como maestra de nuevas generaciones de juezas y jueces excepcional, haciéndolo no por responsabilidad, sino como amiga de todos y por vocació, pues sabe q la justicia está en la ciencia y en el amor, esa es una de las partes mas bonitas de su diaria realidad. Éxitos Rufina!!!!

Jue, 06/08/2020 - 21:55
Nereida Calder…

Es sin dudas la compañera Rufina una persona excepcional a la que conozco desde que estábamos en el preuniversitario batalla molino del rey, y hasta hoy siempre ha manifestado su espíritu revolucionario, con deseos siempre de defender lo justo. Cada una de las palabras expresadas en su entrevista ha Sido su verdadera vida. Ella es un paradigma para todo el que la conoce. La quiero con mucho cariño.

Dom, 09/08/2020 - 20:02
Clara Lopez

Bella e inspiradora entrevista para las nuevas generaciones y en especial a las mujeres. Tuve el inmenso placer de conecerla el año pasado en el Tribunal Especial de la Isla de la Juventud y quede impresionada por su efervesencia, amor y dedicación a la investigación y superación de nuestro personal de justicia. Muchos éxito más!

Mar, 11/08/2020 - 16:05
Dianelys Machí…

Verdad y sentimiento en esas palabras. Conozco a Rufina desde la Universidad y creo que esa entrevista refleja su vida y trayectoria. Considero que además de ello es una excelente persona y muy valiente. Me alegro que la vida la esté recompensando para bien y que podamos seguir contando con ella en el sistema de Tribunales. Éxitos.

Mar, 29/12/2020 - 15:54
Luz Elena Jorg…

La doctora Rufina es ejemplo de jueza en toda Cuba, recuerdo que desde que la conocí me sentí muy identificada y motivada con su impronta..Gracias Rufina....

Sáb, 02/01/2021 - 20:59
Noelia

Un digno patrón a seguir

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