"Poner al joven en el centro de todos los esfuerzos, a la altura de las importantes personas que son, pues representan no solo el futuro sino el presente de la actividad judicial en Cuba". Bajo ese precepto, resumido en apretada síntesis por el presidente del Tribunal Supremo Popular Oscar Manuel Silvera Martínez, transcurrió un encuentro entre directivos del Tribunal Supremo Popular y jóvenes que laboran en distintas áreas del órgano. En el espacio, dedicado al aniversario 69 del asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj; hechos protagonizados precisamente por jóvenes, Silvera Martínez diálogo con los presentes en un ambiente informal y distendido en el que recordó sus primeros acercamientos al Sistema de Tribunales y lo que ha significado en su desarrollo como profesional y ser humano la vinculación a la rama judicial. De esta manera, defendió como una fortaleza contar con la participación decisiva de las nuevas generaciones en diferentes áreas de la instancia judicial, a la vez que reafirmó el deber de todos sus integrantes de atenderlos, enseñarlos y conducirlos, asumida más allá de una responsabilidad institucional sino como el trato que se le dedica a los hijos propios. Reconoció en este sentido, el empeño y confianza que su predecesor Rubén Remigio Ferro depositó siempre en los jóvenes, lo cual sin dudas contribuyó a abrir muchas puertas y dotar de necesaria frescura las salas y demás instancias. Asimismo valoró las ventajas del servicio social y la vinculación laboral temprana como una experiencia de extrema utilidad para la necesaria creación de hábitos laborales, sentido de responsabilidad y disciplina, virtudes necesarias no solo para un desempeño laboral exitoso y constituyen más bien una enseñanza para la realización personal y la vida en general. A propósito, enfatizó que el interés no se limita a formar profesionales competentes para el trabajo en los tribunales pues la idea gira en torno a apoyar el crecimiento humano y, en primera instancia, contribuir a forjar buenas personas y ciudadanos funcionales que sepan aportarle a la sociedad donde quiera que sus proyectos futuros los lleve. El presidente del Tribunal Supremo Popular propuso además la realización de encuentros generacionales sistemáticos y contribuir entre todos a promover el protagonismo juvenil en las diferentes esferas, que este no se límite únicamente al cumplimiento estricto de sus responsabilidades, y apoyar actividades que estos propongan desde el ámbito deportivo y cultural que pueda dotarle de un aire más fresco a la actividad judicial. Por esta línea, se debatió también sobre la importancia del rigor, la ejemplaridad, la flexibilidad en las actuales circunstancias de dificultades impuestas por los enemigos del proyecto nacional cubano y cómo estas sencillas pautas pueden contribuir a motivar a jóvenes, insistiendo que en el entorno propicio estos tiene mucho que aportar y son extremadamente imprescindibles en ocasiones, para anteponer soluciones ante problemas y sostener con naturalidad y alto sentido de responsabilidad gran parte de la responsabilidad y tareas con las que lidia cada día el órgano. Sin dudas, el punto álgido de la jornada fue la visita realizada a propósito de la actividad a la sede del Proyecto Socio-Cultural Cabildo Quisicuaba, de esta capital. En el sitio su presidente, el Doctor Enrique Alemán Gutiérrez, acompañó al grupo en un recorrido por las diferentes áreas integradas bajo la iniciativa, a la vez que disertó sobre las dimensiones y alcances de los 34 proyectos que impulsa a nivel de país con el apoyo de varias instancias del Gobierno cubano, entre ellas el Sistema de Tribunales, particularmente implicados en el programa de reinserción social de personas que cumplen sanciones en condiciones de libertad. Alemán Gutiérrez detalló sobre la labor del comedor social, enclavado en el Consejo Popular Los Sitios del municipio capitalino de Centro Habana, en donde a diario más de 12 mil personas reciben atención y alimentos, entre ellos habitantes de la calle y otras poblaciones con determinadas complejidades, la unidad médica especial para brindarles los cuidados necesarios con consulta y farmacia, además de nuevas obras constructivas para acoger en el centro hasta 143 personas en situaciones de desastre y peligro. El presidente del Tribunal Supremo Popular valoró en esta obra profundamente humanista, una manifestación concreta de la visión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de trabajar constantemente con los más necesitados en la sociedad, en función de darle las herramientas para vivir dignamente. Valoró precisamente en esta concepción, y mediante la empatía y la elevación espiritual, una de las formas más efectivas de hacer cumplir la Ley en el seno de la sociedad, sin tener que recurrir necesariamente a las instancias judiciales. En conversación con trabajadores que cumplen en el seno de este proyecto el beneficio de la libertad condicional, incluso aquellos que se han mantenido una vez cumplidas estas, conoció de cómo una vez a la semana se les dedica un día a la preparación en diferentes temas, así como la atención particular que se les brinda en diferentes renglones, cuestiones que a su consideración los convierte en ejemplos de humanismo y evita, a su vez, que se interpongan otras cuestiones que pueden constituir las bases o tentativas para delinquir nuevamente. De acuerdo a la máxima de una impartición de justicia desde lo popular, corresponde a los tribunales ocupar cada espacio para llegar de esta forma a la población, con especial atención en la labor preventiva que impacten en la comisión de delitos y la cantidad de asuntos que llegan hasta procesos penales, agregó. Con múltiples reconocimientos a su labor, la institución cultural y religiosa afianza su dimensión comunitaria en un momento particularmente complejo condicionado por la escalada en la política de asfixia económica aplicada por Estados Unidos contra la mayor de las Antillas. No obstante, en esa situación desafiante, se convierte en un paradigma de cuánto se hace y cuanto más se puede hacer desde los barrios para cumplir con la voluntad revolucionaria de no dejar a nadie atrás. Voluntad que será siempre acompañada desde la dimensión popular de la impartición de justicia en Cuba y en los jóvenes que la ejercen y hacen posible.