Denuncias sin respuesta que llevaron al Moncada

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Denuncias sin respuesta que llevaron al Moncada-5

Foto: Ana Iris Mariño Balmaseda

Denuncias sin respuesta que llevaron al Moncada

17 de Octubre 2017
91 lecturas

Por:
Ana Iris Mariño Balmaseda

Una antiquísima máquina de escribir fue tecleada con sus dedos. Los libros sobre Derecho fueron hojeados por sus manos, ojos y mente. Un busto pequeño del Apóstol siempre ha estado colocado en la cimera del librero. La pared aun la presiden los retratos de Ignacio Agramonte, José Martí y Antonio Maceo. 

En 1950, trabajaban allí tres abogados: Fidel Castro, Jorge Aspiazo y Rafael Resende.

En este bufete se atendían, mayoritariamente, a clientes de pobre economía, al decir de la museóloga Tamara Compte Rojas, quien guio por el lugar a miembros de la delegación de base de la Unión Nacional de Juristas de Cuba del Tribunal Supremo Popular (TSP). Ellos se encontraron con la historia, una vez más.  

El buró de oficina posee una estructura inusual para la época, comenta la museóloga, pero Fidel lo encargó con los gaveteros con vista al público. Los demás muebles también son originales.

Sobre el buró descansa el directorio de teléfonos de los clientes, de puño y letra de los tres abogados del bufete. El más revolucionario de los tres dejaría el reducido espacio de alquiler en 1952 para dedicarse a una Revolución, reiniciada con la autodefensa que hoy lleva el nombre de La Historia me Absolverá.

La visita realizada por los juristas del TSP, en ocasión del aniversario 64 del pronunciamiento de este alegato, también se aprovechó para rememorar los antecedentes de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlo Manuel de Céspedes.

La vida política de Fidel Castro en la universidad, el atentado que sufrió mientras lo trasladaban hacia el juzgado, las autodefensas durante su prisión, así como varias acciones tras el triunfo revolucionario en 1959 para eliminar todo rastro de represión contra el pueblo dentro del sistema judicial fueron socializadas por los presentes.

Destacaron el lenguaje tan legible que utiliza nuestro líder histórico en la redacción de su autodefensa; también su intransigencia y sus acusaciones contra el golpe de Estado de Fulgencio Batista, que como nunca fueron oídas, desembocaron en denuncias sin respuesta cuya trascendencia se inscribe hoy en nuestra historia patria.  

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El bufete donde Fidel Castro ejerciera la abogacía está ubicado en Tejadillo No. 57, entre Aguiar y Cuba, La Habana Vieja (teléfono: 7 866 41 14). Foto: Ana Iris Mariño Balmaseda

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Foto: Ana Iris Mariño Balmaseda

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Jueces del Tribunal Supremo Popular visitan el bufete de Fidel Castro. Foto: Ana Iris Mariño Balmaseda

Comentarios

Mirtha millán Nieves.
El encuentro con la historia debe formar parte indisoluble de la formación ciudadana. No se ama bien lo que se conoce mal. Por ello, los trabajadores del Tribunal Supremo de la República de Cuba, liderados en ésta ocasión por la delegación de base de los juristas, visitamos el Bufete de Fidel, lugar que atesora una historia hermosa y poco conocida. Gracias por la oportunidad.
José R.González Guadarramas TPP Villa Clara
Qué bien recordar la historia, un día trascendental. Eso también me hizo recordar lo que fue el 14 de diciembre de 1950 acá en la antigua Audiencia de Las Villas, hoy TPP de Villa Clara, donde asumiera Fidel su primera autodefensa al ser acusado en la Causa nro. 543 de 1950, seguida por los delitos Contra el Orden Público y Agitación, por defender los derechos de los estudiantes de Segunda Enseñanza en Cienfuegos ante los desmanes del gobierno de Carlos Prío. En su alegato denunció la política corrupta del gobierno de Prío, la falta de garantías constitucionales, la malversación de riquezas, el asalto a los sindicatos por los pandilleros, los atropellos policiales y otros males que sufría Cuba. Nunca antes se había hablado en esos términos en la Audiencia, y mucho menos ante el Tribunal de Urgencia. En modo alguno habló de su persona, sino de la obligación que tenían de luchar por los derechos del pueblo. En esta ocasión no necesitó esperar por la historia, el tribunal no tuvo otra opción y fue absuelto por falta de pruebas.

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